miércoles, 15 de mayo de 2013

¿Y la Pachamama?

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¿Por qué los seres humanos nos creemos superiores?, ¿porque tenemos raciocinio? De ser así, el valor de las personas se mediría por su capacidad de razonar y caeríamos en el absurdo de clasificar a los seres humanos...Todos sabemos que han hecho ciertos personajes  con esas ideas estúpidas.
Esta inquietud me surgió después de leer el artículo de Leonardo Boff titulado: Constitucionalismo Ecológico en América Latina, en el cual como punto inicial señaló que nuestras sociedades y particularmente el Estado, se han construido entorno a una perspectiva antropocéntrica y su norma fundamental (la Constitución) se establece en base a estos principios, excluyendo el derecho y la importancia del resto de seres vivos y el de nuestra Madre Tierra o Pachamama.
“No considerar que cada ser posee un valor intrínseco, independiente de su uso humano, uso racional, y que es portador del derecho de existir dentro del mismo hábitat común, el planeta Tierra, abrió el camino a que la naturaleza fuese tratada como mero objeto a ser explotado sin ninguna otra consideración, en algunos casos hasta su agotamiento.” Leonardo Boff.
Desde la ventana de mi trabajo, oigo gritos que apoyan a una mujer que semanas atrás,  solicitó  a la Sala de lo Constitucional la autorización para que le puedan prácticar un aborto terapéutico; tema que no quiero discutir en esta entrada porque no es el punto. Sin embargo, sobre la situación de esta joven todos opinan, las ONGs saltan, todos tienen su punto de vista y  todos tienen la razón (yo me incluyo en estas discusiones estériles). Las opiniones oscilan desde el respeto a la vida del feto, hasta el respeto a la vida de la mujer embarazada; mi pregunta es ¿por qué únicamente discutimos con esta pasión temas relacionados con la vida humana y no con temas relacionado con nuestro planeta y todas las especies que al igual que nosotros, habitan en ella?
Los seres humanos somos extraños, nos creemos superiores, omnipotentes y ajenos al mundo natural; hasta lo vemos con desprecio. Hacemos caso omiso de todas esas señales que la naturaleza nos da y que nos demuestran que somo vulnerables, tanto o talvez más que los animales que han aprendido a respetar a la Tierra y escuchar o sentir sus señales y advertencias.
He creido, desde una perspectiva antropocéntrica, que primero teníamos que aprender a amarnos a nosotros como especie, para experimentar el amor hacia los demás seres vivos. Ahora tengo mis dudas sobre esa hipótesis, me atrevería a decir que no es posible intentar amar a nuestra especie y mirar de menos al resto, pues realmente somos lo mismo: seres vivos.
Se me ocurre ahora que talvez sería más eficiente: Primero que amemos y respetemos a la Tierra pues ella nos sostiene, de ella dependemos y ella nos permite habitarla, somos los microbitos de todo su Ser y si la amamos, veremos con otros ojos al resto de seres vivos que la habitan, incluso a mi prójimo.
Si nos aislamos de la naturaleza, consecuentemente nos aislamos de nosotros mismos y percibiremos al vecino como un ser extraño y que está ahí como un medio para algo, olvidando que esa persona al igual que uno, que un perro, mis padres e hijos, un delfín, un pez, una gallina, un pez, es un cosmos, una vida y que formamos parte de una Pachamama para quien todos tenemos el mismo valor.

¿Que opinan?

lunes, 13 de mayo de 2013

Disculpa pública dirigida a las religiones...


Tengo varios años de no practicar la religión católica o cualquier religión. Algo que en un país como El Salvador es impensable, simplemente no se puede decir o discutir… Es pecado.

Pese a ello, nunca me he podido considerar atea, ni siquiera agnóstica; en momentos de tristeza, melancolía o temor, siempre he buscado consuelo y me he dirigido a alguien o algo. Supongo entonces, como me hizo ver un día un colega, si uno nace y vive en un país monoteísta como el mío, es casi que imposible no creer en Dios, lo tenemos incrustado en nuestra psiquis.

 Pero bien, el tiempo ha pasado desde que me gradué de un colegio católico y de esa fecha acá he leído, he conocido a alguien o he visto algún documental y vaya sorpresa: la religión que se practica en occidente (la judeo-cristiana) no es universal y el concepto de Dios (el jerárquico) con el que crecí, no es el único; es más, existieron místicos de la Iglesia católica que no creían en un concepto de Dios, es decir, simplemente era algo innombrable y por supuesto sin sexo.

Por muchos años estuve peleada con la religión, en particular la católica y en general la cristiana por considerar que enseñaban la culpa, el machismo, por intolerante, porque no liberaba; en fin, porque "enajenaban al pueblo" o era el "opio de las masas" según había oído o leído en alguna parte, sin realmente haber leído el texto completo y mucho menos una obra de Marx. Típico.

Sin embargo, por los motivos que ya expliqué, la idea de dios, fuerza o energía, siempre me ha atraído. Mi búsqueda de lo que no tiene nombre, ha estado enmascarada como terapia, escribir en un diario, meditación, danza, música, feminismo o creatividad. Y en esas vueltas leí esto:

"La miseria religiosa es una manifestación de la miseria real y, a la vez, la protesta contra ella. La religión es el suspiro de la criatura afligida, el sentimiento de un mundo insensible, así como la gracia en lo insípido. Es el opio del pueblo. La supresión de la religión en cuanto felicidad ilusoria del pueblo es exigencia de su felicidad real. La exigencia de renunciar a los engaños sobre el propio estado es la exigencia de renunciar a un estado que necesita del engaño. La crítica de la religión, es, pues, originariamente la crítica del valle de lágrimas cuya aureola es la religión. La crítica ha deshojado las flores imaginarias de la cadena, no para que el hombre lleve la cadena sin fantasía ni consuelo, sino para que arroje la cadena y coja la flor viva. La crítica de la religión desengaña al hombre para que piense, obre, y ordene su realidad como hombre desengañado, entrado en razón, para que gire en torno de sí mismo, o sea, de su sol verdadero. La religión no es más que el sol ilusorio, que gira en torno del hombre mientras no es él quien gira en torno de sí mismo" ( Marx, K., Zur, Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie, págs. 378-379l; citado por Fromm, E., El Humanismo como Utopia Real, págs. 216-217).

Según explica Fromm, para Marx el hombre sufre en un mundo insensible y la religión lo consuela, así como el opio calma el dolor del que lo padece, la religión era para él (Marx) necesaria y el mejor alivio para el sufrimiento del hombre y la mujer mientras no vuelvan en sí; entiendo entonces que es necesaria mientras no regresen a Dios, pero no dios como un concepto o un ídolo, sino como la Grandeza, la Energía, El o La Todo, que abarca a todo y a todos.

¿Que pensará sobre esto alguien que se considera religioso? Realmente me gustaría saber.

En mi caso, alguien no religiosa, creo que el libro de Fromm es inspirador, llama a la reflexión y es una gran fumada  que tendré que leer varias veces para comprender, pero mientras leía recordé la película El Viaje de Pi o Life of Pi; ¿por qué? (por quien no ha visto la película, estoy apunto de contar el final) pues a mi entender la religión es el viaje de Pi y su sueño con el tigre, la necesitamos (a la religión) para seguir adelante y no enloquecer en este mundo que hemos creado y que es tan complejo y cruel; y si esta es realmente practicada y vivida permite que surja el humanismo, esa esencia que nos une a todos.

La religión es lo que necesitamos para encontrarle un sentido a la vida mientras los humanos volvemos en sí, es la herramienta para sobrevivir y no perder la razón, es la fe para seguir adelante, son las pistas en el camino. El problema, creo yo, es cuando se pierde el sentido de la fe y el objetivo de la religión y esta en cambio se utiliza para manipular, sin invitar a las personas a reflexionar, a conocer la esencia humana y su potencial (¿me pregunto si esto está vinculado con la teología de la liberación?, si alguien sabe sería fabuloso que comentara). 

También considero que hay un gran problema cuando no toleramos que otros piensen diferente (incluso a los no religiosos nos pasa eso). Las religiones son como las diferentes lenguas, los diferentes gustos, las diferentes afinidades.

Empecé a escribir esta entrada sin saber realmente cual era su propósito, pero creo que al igual que la religión, me movió la fe de encontrar una respuesta o un sentido. Típica humana.

O.K. con esto concluyo, me disculpo con las religiones y las personas religiosas por haberlos juzgado durante estos doce años; pero únicamente me disculpo con aquellas personas y dirigentes que además de religiosos son humanistas. Todos aquellos religiosos superfluos, por el momento sigo peleado con ustedes.

Saludos, 

jueves, 9 de mayo de 2013

¿Soy una finalidad?

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¿Qué les parece esta afirmación?:

 “En un contexto religioso, la igualdad significó que todos somos hijos de Dios, que todos compartimos la misma sustancia humano-divina, que todos somos uno. Significa también que deben respetarse las diferencias entre los individuos, que, si bien es cierto que todos somos uno, también lo es que cada uno de nosotros constituye una entidad única, un cosmos en sí mismo (…) La igualdad como una condición para el desarrollo de la individualidad fue, asimismo, el significado de este concepto en la filosofía del iluminismo occidental. Denotaba (como lo formuló muy claramente Kant) que ningún hombre debe ser un medio para que otro hombre realice sus fines. Que todos los hombres son iguales en la medida en que son finalidades, y sólo finalidades, y nunca medios los unos para los otros. (El Arte de Amar; Fromm, Erich)

Cuando la leí me encantó, me pareció genial. Puede ser una aseveración obvia para muchos, pero sinceramente cuando veo el día a día, parecería que no es el caso.

Todas las mañanas al manejar hacia mi trabajo, en el tráfico espantoso que caracteriza a San Salvador, veo a ciertos conductores que usan el carril de emergencia para acortar su paso, ¿ellos creerán que el resto de conductores son una finalidad?, ¿se les ocurrirá que el resto va tarde igual que ellos y que simplemente hacen fila y esperan pacientemente para mantener orden y evitar más caos?, ¿sabrán que todos tienen que llegar a sus destinos y que no sacan el carro a esa hora por puro placer de manejar?
Cuando los conductores se quejan que los peatones no usan las pasarelas ¿tendrán en mente que esas personas son una finalidad?, ¿reflexionarán que usar una pasarela es un riesgo, es incómodo, es inaccesible para muchos y que los peatones al igual que los conductores tienen derecho al libre tránsito?, ¿sabrán que esas líneas blancas que parecen cebras son en realidad un cruce peatonal? En cualquier país en el que realmente le apuestan a la vida, el peatón tiene prioridad de tránsito en esas rayas blancas, por el simple hecho que es un individuo, un ser humano, una finalidad que está en desventaja ante un vehículo y que prevalece sobre éste.

Y si pensamos en las empleadas domésticas, en los obreros, en los vigilantes, en los empleados de una empresa, ¿sus empleadores estarán convencidos que ellos son una finalidad y que son más que el que cocina y mantiene limpia la casa; el que enriquece o permite que un empresa exista o el que salvaguarda la vida o los bienes ajenos?.

 Ellos no son un medio para satisfacer una necesidad, sino que son una finalidad tan única y maravillosa como la de esas personas a quienes les prestan un servicio. De ahí que, es responsabilidad que los empleadores hagan accesible los medios para que quienes les presten un servicio puedan superarse, el salario muchas veces no es suficiente, una persona vale más que $200. Todos tenemos derecho a alcanzar nuestros objetivos, por el simple hecho que cada individuo, cada ser humano es una finalidad.

Y estos son ejemplos de la vida cotidiana de los simples mortales…Ni nos vayamos a las “altas esferas” de los gobernantes WAKALA!!!!!

Continuando con lo desarrollado por Erich Fromm: Tal convicción acerca de la unicidad del individuo se expresa, por ejemplo, en la sentencia talmúdica “Quien salva una sola vida, es como si hubiera salvador a todo el mundo; quien destruye una sola vida, es como si hubiera destruido a todo el mundo.” Y es que realmente, cada cabeza es un mundo, cada vida es una historia, una ilusión, un sueño, una esperanza. Todos los que existimos tenemos un fin: vivir. Todos los seres humanos, e incluso el resto de seres vivos, tenemos propósitos, tenemos objetivos que me atrevería a decir, son casi siempre en el fondo, muy en el fondo, los mismos: realizarnos como individuos, sentirnos parte de, sentirnos completo, sentirnos amados.

¿Por qué entonces nos utilizamos? ¿Será que la única forma de alcanzar nuestra finalidad es utilizando a otro humano como instrumentos para conseguir nuestro propósito?, teniendo en mente que en otra circunstancia, otra persona nos podría utilizar como medio para alcanzar su fin.

¿Qué pasaría si a cada ser humano se le permitiera desarrollar su potencialidad y fuera su propia finalidad? Mi primera idea loca, es que tuviéramos un planeta con 6.973.738.433 (según el Banco Mundial, 2011) de seres humanos que han alcanzado su potencial o por lo menos acercarse mucho a él. Supongo entonces, que tendríamos un mundo más justo, equitativo, en pocas palabras, mejor, ¿es esto una utopía, es irreal o imposible? Si el actual sistema dice que la capacidad humana no tiene límites para transformar su entorno, ¿por qué no lo hacemos? O ¿por qué el sistema no contribuye a que todos lo podamos hacer?
¿Alguien tiene una respuesta o alguna idea de que es lo que nos está deteniendo?

Nos vemos…

miércoles, 8 de mayo de 2013

Libertad ¿donde estás que no te veo?

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Recién leo un artículo de Leonardo Boff titulado Liber-ación: acción que crea la libertad. Este artículo, al igual que otros que he leído de él, ha logrado mover algo dentro de mí que consideré perfecto para iniciar mi primer blog.

Leonardo Boff trata de manera muy inspiradora el tema de la libertad del individuo en función de su entorno social, ambiental e incluso eclesiástico. Sin embargo, en esta ocasión, a mí me impactó mucho el fragmento relacionado con el ser humano como individuo y como primer ente catalizador de su interior, llamase espíritu, psiquis o de la forma con la que uno se sienta más cómodo y logre conectarse más con su esencia y la de todos: la esencia humana.  

A continuación transcribo ciertos párrafos:

(…) Entre muchas definiciones, creo que ésta es para mí la más correcta: La libertad es la capacidad de auto-determinación.
Todos nacemos dentro de un conjunto de determinaciones: etnia, clase social, en un mundo ya construido y siempre por construir. Es nuestra determinación. Nadie está libre de alguna dependencia. Puede ser una opresión como el trabajo esclavo o el bajo salario. Al luchar contra esto, ejerce un tipo de libertad: libertad de, de esta situación. Es la lucha por su in-dependencia y autonomía. Él se auto-determina: asume la determinación, pero para superarla y ser libre de, libre de ella.
Pero hay todavía otro sentido de libertad como auto-determinación: es esa fuerza interior y propia (auto) que le permite ser libre para, para construir su propia vida, para ayudar a transformar las condiciones de trabajo y para crear otro tipo de empresa donde sea menos difícil ser libre de y para. Aquí se muestra la singularidad del ser humano, constructor de sí mismo, más allá de las determinaciones que le rodean. La libertad es una liber-ación, es decir, una acción autónoma que crea la libertad que estaba cautiva o ausente.(...)" 

¿Quién  ha sentido en algún momento que se ha subido en un carrusel y no sabe cómo llegó ahí o como se puede bajar?, a mí personalmente me pasó y aún me pasa, por lo que he decidido trabajar para auto-determinarme, para lograr bajarme del carrusel.

Crecí, terminé mis estudios, conseguí un trabajo, vivo con el hombre que amo, con quien comparto y aprendo cada día, pero ¿ y entonces?, ¿esto implica que el siguiente paso es tener hijos?. Y es precisamente esta etapa en la que he decidido detenerme y probablemente dar un pequeño desvío,  por lo menos mientras no me auto-determine, porque una de las cosas que temo es llegar al final de mis días y  no saber como es que llegué allí.


¿Cómo entiendo la autodeterminación? La entiendo como esa sensación que aspiro alcanzar: el sentirme viva cada mañana, abrir mis ojos y poder decirme "esta es mi pasión, hago lo que me encanta y me siento feliz de haber escogido los caminos y recovecos que he recorrido", ésto, sin importar los posibles tropiezos o si quise regresar y tomar las gradas eléctricas.

Considero que la autodeterminación implica disfrutar o vivir cada momento, desde el tráfico; mis compañeros de trabajo; mi familia y amistades; hasta la tranquilidad del silencio; teniendo conciencia que he venido a este mundo para vivir y diseñar mi vida a mi manera y de la mejor manera posible para mí y por supuesto, sin que afecte de forma negativa a los demás. 

En mi opinión la autodeterminación también debe de incluir el amor, empezando por el amor hacia uno mismo y expandiéndose desde la primera persona que veo al despertar por las mañanas, hasta tocar a cada individuo con quien de una u otra manera convivo, pues al final compartimos el mismo genoma; es decir, somos en el fondo lo mismo. Ese amor también tiene que expandirse a cada ser vivo, por el simple hecho que todos vivimos en este misterioso planeta y que para Ella,  somos tan pequeños, grandiosos y únicos.

Me emociona mucho introducirme en el mundo de “bloguear” (o para honrar a la comunidad hispana), conocer y experimentar el mundo de compartir bitácoras. Si lograron leer el final de mi primer blog, muchas gracias y por supuesto me encantaría saber  y conocer la opinión de cualquier persona que quiera compartir su definición de autodeterminación o simplemente expresar sus ideas.

Salú…